lunes, 27 de junio de 2011

La Noche de San Juan



  Según la tradición, en la noche del 23 de junio, el día del solsticio de verano y la llamada Noche de San Juan, cada persona debe escribir en un papel tres malos recuerdos, recuerdos que quiere olvidar, y tres deseos para este año. Después, debe coger los malos recuerdos y quemarlos en la hoguera, tras esto debe saltar un número impar de veces la hoguera con el papel con los deseos mientras los recita interiormente, y este papel guardarlo más tarde en un lugar privado.
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   Es la noche del solsticio, y unos jóvenes madrileños han ido a la playa de Alicante para festejar la Noche de San Juan en ese ambiente lleno de juventud, diversión y mil hogueras.
   Mientras el resto bebían, reían, cantaban y bailaban alrededor de la hoguera que habían formado, una de las chicas (apenas 18 años) miraba las llamas mientras con una mano sujetaba la cerveza y con la otra sus rodillas, pensativa y envuelta por la magia del ambiente, siguiendo el ritmo de los bongos y los djembes con los pies, pero sin apartar la vista de ese baile crepitoso y ardiente que desfilaba ante sus ojos mientras consumía la madera.
- ¡Lucía! ¡Lucy! ¡Vente a bailar!- dijo Joan, el apuesto chico que les había invitado a ir allí, y el mejor amigo de Lucía.
- ¡Sabes que soy un pato mareado!- protestó con una sonrisa burlona.
- ¡Da igual! ¡Yo también! ¡La única que sigue el ritmo es Ana! - dijo mientras señalaba a la impresionante morenaza de salvajes ojos azules.
   Era increíble la destreza que tenía, como lograba moverse bajo ese ritmo salvaje, convirtiendo su baile en una danza igual de salvaje e increíblemente sensual. No podía apartar los ojos de ella y de sus movimientos. Su largo pelo se mecía con el viento y al ritmo de su baile, dándole un aspecto más indomable e incluso más atractivo de lo que ella ya era por su propia naturaleza.
- ¡Lucía! ¿Vienes o no?- volvió a preguntar Joan, sacándola de su ensimismamiento.
- Sí, pero primero voy a cumplir la tradición. - Le respondió.
   Escribió primero sus tres malos recuerdos, o mejor dicho, sus tres peores recuerdos de ese año: el divorcio de sus padres,la muerte de su dulce y tierna madre, la única que realmente le comprendía, y las burlas por haberse enamorado de la persona equivocada. Luego escribió los tres deseos, dirigiendo una fugaz mirada a la joven bailarina, los cuales no explicare, pues si no no se cumplirían, y ya es hora de que tenga algo de suerte y se cumplan, gracias a la ayuda del solsticio de verano.
   Se levantó, arrojó sus malos recuerdos al fuego y enfrentándose, con los deseos en la mano, a la hoguera, para hacer cara a sus sueños prohibidos y a su propio destino con los saltos, y tras los millones de sueños por cumplir de esa calurosa Noche de San Juan.

jueves, 23 de junio de 2011

Miedo

Miro los ojos de esa semidesconocida cabizbaja, que a la vez me es demasiado familiar, y en en ellos, en su actitud, veo una cosa demasiado poderosa y fuerte, tanto que casi tapa a las demás....


  Miedo...


  Veo en sus ojos el miedo a dar un paso en falso y caer...

  Miedo a perder a la persona a la que ama,de no estar a su lado,...

   Miedo a la soledad….

   Miedo a fallar a toda la gente que quiere...

  Miedo a cometer por un estúpido error, por pequeño que sea, y que este destroce su destino...

  Miedo a no ser aceptada...

  Miedo de la fiereza de algunos de sus pensamientos y sentimientos...

  Miedo a que todo lo que la rodea se derrumbe...

  Miedo a que le hagan daño...

  Miedo de sus mayores secretos...y a que los descubran...

  Miedo a viejos fantasmas del pasado...

  Miedo a amar y no ser amada, o amar y dañar a quien se ama...

  Miedo a hacer daño en general...

  Miedo a una sociedad que, si no se pone alguna "máscara de carnaval" de vez en cuando, la repudiaría...

  Miedo a cumplir algunas de sus metas, porque...¿qué le quedará después?

  Miedo a no hacer lo correcto...


  La joven quiere correr, quiere huir, quiere volar, pero las  cadenas de propios sus miedos le atan las alas y le impiden alzar el vuelo, manteniéndola a solo unos saltitos del suelo...pues esa joven tiene miedo incluso de sí misma...
  Quiere que todo pare, quiere dejar de sentir miedo, ser valiente y confiar en sí misma, pero las cadenas se lo impiden, pues no solo atan sus alas, si no también su corazón....

  ¿Qué cómo se todo esto?
  


  
 Lo sé porque son los ojos de mi propio reflejo.....

domingo, 19 de junio de 2011

La noche....

  Perdida en la habitación, absorta en mis pensamientos, sin lograr dormirme, solo pensando en ti... en tu mirada, tu dulzura...
  Abro los ojos y miro a mi alrededor...la noche...nada más que la noche...ni un rastro de ti...
  Vuelvo a cerrar los ojos, pues no quiero salir de mi propia fantasía, de mi propia mente, donde tu pasas la noche conmigo, entre caricias y dulces besos, charlas interminables, unas serias y otras banales, incluso estúpidas y sin sentido...
  Abro otra vez los ojos y vuelvo a notar la soledad que me rodea...la noche...nada más que la noche...
  Quiero escapar de la realidad que me rodea, de esa oscuridad que se vuelve agresiva y cruel, inhóspita, sin tu voz a mi lado... me agobia esta soledad, y no puedo evitar que un gemido y unas lágrimas se me escapen, una queja hacia el mundo y la noche que te mantiene lejos de mi...
  Otra vez cierro los ojos, ésta vez con fuerza, pues no quiero que desaparezca la sensación de estar a tu lado, el sonido de tu voz que es el único capaz de calmarme y que es música para mis oídos...no, no quiero....
  Sigo divagando...no necesito más...
  En ese momento sonrío a la noche,pese a que se burla de mi, porque mientras no abra los ojos sigo estando a tu lado y desaparece la oscuridad cruel, volviéndose dulce y cálida al notar tu respiración a mi lado, tu simple presencia...


martes, 14 de junio de 2011

En un Mar de Estrellas

  Los dos estábamos tumbados en el césped, aún mojados, mirando al mar de estrellas que se abría frente a nosotros...


-Una estrella fugaz- dijo él, señalándola.
   Yo llegué a verla, cerré los ojos y pedí EL deseo...
.¿Qué has pedido?- me preguntó intrigado.
-Una tontería como otra cualquiera...un sueño imposible...- dije yo encogiéndome de hombros.
-Ningún sueño es imposible..solo hay que desearlo de verdad y poner toda la leña en el fuego...- rebatió sabiamente con sus grandes ojos verdes puestos en mí.
-Este sí lo es...-negué con una media sonrisa.
- ¿y de qué se trata?
-Los deseos no se dicen..si no no se cumplen...-y le guiñe un ojo.
-¿No decías que era imposible?- parecía divertido por mi respuesta.
- Solo por si acaso...- y me volví a encoger de hombros.
    Silencio. Solo los grillos nos daban su canción de verano, junto con el sonido de la brisa veraniega al mecer la hierba...
-¿Y en qué piensas ahora?
-En que quiero que se cumpla tu deseo, sea lo que sea, si eso te va a hacer feliz...- respondió sin mirarme siquiera, con la mirada al frente y en apenas un suspiro.
-¿Te importa tanto mi felicidad?- pregunté sorprendida.
-Mucho más de lo que tu te crees...
    Gracias noche por ocultar mi rubor.
    Se giró y me miro fijamente, tumbándose de costado.
-¿Y tu que tienes en mente?
-Nada...- mentí, azorada.
- No se puede pensar nada, siempre hay algo...- y apartó el pelo de mi cara.
    Acercó su boca a mi oreja, con su mano aún tiernamente apoyada en la otra parte de mi rostro, y susurró:
- Yo siempre pienso en ti...
    Juntó sus labios con los míos y me dejé llevar, cumpliendo mi deseo...


    Y solo el mar de estrellas y la gran luna llena fueron testigos aquella primera noche....