sábado, 29 de octubre de 2011

One Melody



  Noto que crece en mi interior, poco a poco, lentamente...
  Comienza como una vaga idea, nada más que un esbozo sin definición aún...
  Me levanto, miro el reloj... ¿las 4 de la mañana? ¡Las 4 de la mañana! Claramente estoy loca... ¿qué persona en su sano juicio se despierta a las 4 de la mañana para tocar y componer?
  Pero me da igual, noto una atracción innegable hacia mi instrumento y sólo puedo responder ante ella, sólo puedo dejarme llevar... sería un desperdicio de sensaciones, de sentimientos, no hacerlo...
  Lo cojo y dejo que fluyan la notas a través de mi...
  Me sale solo, no tengo que pensar, lo único que tengo que hacer es sentir, y eso es lo que hago... siento mis manos rozándo suavemente las teclas del piano, jugando con las teclas con una ternura y a la vez una pasión que sólo logra hacérmelo sentir la música...
  Las melodías se entremezclan, suben bajan, se callan, vuelven a aparecer... a ratos suaves y tiernas, a veces firmes y salvajes, otras apasionadas... ninguna rompe el efecto, ninguna rompe la sensación, todas se deslizan y se desenvuelven de forma natural mientras yo sigo sumergida en ese trance en el que me he encuentro metida...
  Notas, notas y más notas, sólo eso ocupa mi mente.... bueno, eso y el origen de mi idea... pero prefiero pensar más en darle forma que en el origen, no quiero romper esa magia... no aún...
  Voy pasando por etapas, fases... un tempo veloz, otro más lento...
  Me dejo llevar por un estilo romántico que marca mis pautas sin que yo casi me de cuenta....
  Y en ese momento unas manos se unen a las mías... miro sorprendida y veo tu rostro... el mío se ilumina, y sin preguntar sigo tocando, pero dejándote un hueco en mi melodía...
  Vamos crenado un desarrollo de mi melodía anterior, compenetrándonos perfectamente...
  ¡Menos mal que mi piano es electrónico y lo tengo flojo, pues si no se nos hecharían encima los vecinos!
  Subimos, bajamos, crecemos, decrecemos,.... en general, sentimos...


  Nuestras manos juegan juntas en las teclas del piano, con caricias que sólo nosotros, músicos, comprendemos...
  Finalmente, llegamos al culmen de la melodía con resuello...
- ¿Y  tú cómo has llegado hasta aquí?- pregunté.
- Tu hermana me dijo que solías despertarte a estar horas para tocar, yo no tenía sueño, y ella me dejó unas llaves...
- Esto ha sido.... - dije, buscando las palabras.
- Increíble....

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