martes, 14 de junio de 2011

En un Mar de Estrellas

  Los dos estábamos tumbados en el césped, aún mojados, mirando al mar de estrellas que se abría frente a nosotros...


-Una estrella fugaz- dijo él, señalándola.
   Yo llegué a verla, cerré los ojos y pedí EL deseo...
.¿Qué has pedido?- me preguntó intrigado.
-Una tontería como otra cualquiera...un sueño imposible...- dije yo encogiéndome de hombros.
-Ningún sueño es imposible..solo hay que desearlo de verdad y poner toda la leña en el fuego...- rebatió sabiamente con sus grandes ojos verdes puestos en mí.
-Este sí lo es...-negué con una media sonrisa.
- ¿y de qué se trata?
-Los deseos no se dicen..si no no se cumplen...-y le guiñe un ojo.
-¿No decías que era imposible?- parecía divertido por mi respuesta.
- Solo por si acaso...- y me volví a encoger de hombros.
    Silencio. Solo los grillos nos daban su canción de verano, junto con el sonido de la brisa veraniega al mecer la hierba...
-¿Y en qué piensas ahora?
-En que quiero que se cumpla tu deseo, sea lo que sea, si eso te va a hacer feliz...- respondió sin mirarme siquiera, con la mirada al frente y en apenas un suspiro.
-¿Te importa tanto mi felicidad?- pregunté sorprendida.
-Mucho más de lo que tu te crees...
    Gracias noche por ocultar mi rubor.
    Se giró y me miro fijamente, tumbándose de costado.
-¿Y tu que tienes en mente?
-Nada...- mentí, azorada.
- No se puede pensar nada, siempre hay algo...- y apartó el pelo de mi cara.
    Acercó su boca a mi oreja, con su mano aún tiernamente apoyada en la otra parte de mi rostro, y susurró:
- Yo siempre pienso en ti...
    Juntó sus labios con los míos y me dejé llevar, cumpliendo mi deseo...


    Y solo el mar de estrellas y la gran luna llena fueron testigos aquella primera noche....

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